Diego García-Sayán

Relator Especial de Naciones Unidas
 Sobre Independencia de Jueces y Abogados

El trabajo que realiza la Asociación Guatemalteca de Jueces por la Integridad (AGJI) es de enorme significación y relevancia para la independencia judicial y la integridad en la labor jurisdiccional en Guatemala. Debo expresar, por ello, mi especial reconocimiento al liderazgo de valientes juezas y jueces que integran la Asociación para continuar sus esfuerzos con una perspectiva internacional. Reconozco también el impulso decisivo del Cyrus R. Vance Center for International Justice del Colegio de Abogados de la Ciudad de Nueva York.

Las actividades planeadas este año por la Asociación, con apoyo del Vance Center, tienen especial importancia. Implican la reafirmación de los Principios Básicos de las Naciones Unidas relativos a la Independencia de la Judicatura de 1985 cuyo contenido va al eje toral de las preocupaciones que generaron estos esfuerzos. Estos son criterios fundamentales que a estas alturas tienen categoría de jus cogens en el derecho internacional y que el Estado guatemalteco debe garantizar.

Entre los 20 principios rectores destacan los siguientes para la realidad en Guatemala: (i) cuestiones generales sobre la independencia de la judicatura; (ii) garantías de los jueces a la libertad de expresión, creencia, asociación y reunión; (iii) estándares para determinar sus competencias profesionales, de selección y de formación para ocupar el cargo; (iv) condiciones de servicio e inamovilidad; (v) el deber de guardar el secreto profesional y la garantía de inmunidad, y; (vi) medidas disciplinarias, de suspensión y remoción del cargo.

Dentro de estos principios, quiero abordar tres temas fundamentales en este corto espacio.

Primero, este año es de especial relevancia para la protección de la independencia judicial en Guatemala y debe ser parte de atento seguimiento por la ciudadanía del país y por la comunidad internacional. Tremendos asuntos postergados. De un lado, sigue pendiente desde 2018 la elección de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de Sala de Apelaciones, y por el otro, este año se debe renovar la composición de la Corte de Constitucionalidad.

Observo con preocupación los retrasos reiterados y que no hay esfuerzos por parte del Congreso de la República para avanzar en el proceso de selección que ha diferido la decisión casi indefinidamente. En reiteradas ocasiones he llamado públicamente a las autoridades competentes a culminar el nombramiento, de manera transparente y objetiva, de los magistrados de Altas Cortes de acuerdo a los estándares de transparencia y participación dispuestos por la Corte de Constitucionalidad en mayo de 2020.

Las debilidades identificadas en el actual proceso de elección de jueces y magistrados confirma la crisis del modelo de nombramientos. Aunque esfuerzos para reformar el proceso fueron mencionados el año pasado, lo crucial ahora es que se pueda llevar a cabo un proceso amplio que involucre a todos los sectores interesados, respetando los estándares internacionales para el nombramiento adecuado de jueces y magistrados.

En particular, es muy importante que este año, y como lo he mencionado con anterioridad, no se utilice el proceso de selección de jueces de altas cortes para fines políticos y como medio de algunos pocos de procurarse impunidad. Como lo he expresado, me preocupa el permanente asedio de autoridades estatales para influenciar procesos de designación de magistrados e interferir en ellos. Aprovecho este espacio para reiterar el llamado a abstenerse de imponer agendas políticas o personales que afectan la institucionalidad y el Estado de Derecho.

Como segundo aspecto crucial debo resaltar la obligación internacional del Estado de prevenir los ataques contra quienes imparten justicia. He mencionado mi preocupación por los continuos ataques y acciones arbitrarias e indebidas contra juezas y jueces, incluyendo integrantes de la AGJI, al igual que Magistrados de la Corte de Constitucionalidad. Es gravísimo el ejercicio del amedrentamiento o la violencia contra funcionarios judiciales por el desempeño de sus funciones. Debe evitarse la interferencia política en el sistema judicial, incluyendo el máximo tribunal.

Reitero que las diligencias de antejuicio a jueces y magistrados por sus resoluciones, llevadas a cabo en los últimos meses, violan estándares internacionales; la garantía de independencia se hace efectiva a través del respeto al proceso de deliberación y funcionamiento del sistema judicial.

Juezas y jueces, magistradas y magistrados, en particular aquellos que han permanecido independientes y que han contribuido a la lucha contra la impunidad y corrupción en Guatemala, deben ser protegidos y su labor garantizada para que puedan continuar con sus labores. A los órganos del Estado, incluyendo la Corte Suprema, le corresponde velar por esa protección y no admitir solicitudes de antejuicio infundadas que buscan presionar a quienes imparten justicia.

En un Estado de Derecho es vital garantizar que quienes imparten justicia realicen sus funciones libres de influencias, amenazas o intromisiones indebidas en la adopción de sus decisiones conforme a los estándares internacionales de derechos humanos. Celebro los esfuerzos que la AGJI, en ejercicio de la libertad de asociación, realiza para proteger a sus integrantes.

Un tercer tema tiene que ver con la integridad y la ética judicial, así como el indispensable enfoque meritocrático que debe regir, en general, para el ingreso y ascensos dentro de la carrera judicial. He insistido en que los Principios Básicos y los derechos que ellos protegen deben leerse e interpretarse en concordancia con los principios de integridad, corrección, igualdad, competencia y diligencia contenidos en los Principios de Bangalore sobre la Conducta Judicial. La Red Global de Integridad Judicial, impulsada por el UNODC, y en cuyo Consejo Asesor me honro en pertenecer, promueve principios de ética y transparencia que son armónicos y complementarios con los Principios Básicos de 1985.

En este sentido, celebro los esfuerzos que la AGJI realizará en los siguientes meses para fortalecer la transparencia y las medidas de integridad dentro de la judicatura.

En mi calidad de Relator Especial de Naciones Unidas sobre Independencia de Jueces y Abogados, continuaré pendiente de las actividades de la AGJI y de los esfuerzos para frenar el constante menoscabo de la independencia judicial en Guatemala en fortalecimiento del Estado de Derecho.

Por Lourdes Arana carana@lahora.com.gt

La Asociación de Jueces por la Integridad (AGJI), mostró su preocupación ante los ataques y criminalización iniciados en contra de la jueza Reyna Victorina Yes Marcos, Jueza Sexto de Primera Instancia Civil, luego que esa judicatura otorgara un amparo provisional con el cual se suspendió la segunda vuelta de la elección de un magistrado titular de la Corte de Constitucionalidad por el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG).

Por ello, solicitaron a la Presidencia del Organismo Judicial (OJ) y a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que “se adopten las medidas necesarias y urgentes tendientes a garantizar a la Jueza Sexto de Primera Instancia Civil un ambiente de trabajo libre de presiones e intimidaciones indebidas”. Por otra parte, AGJI respaldó el trabajo de la jueza Yes Marcos indicando que su labor se realizó por medio de “resoluciones fundamentadas en ley y con independencia de criterio, las que deben ser acatadas e impugnadas en la vía recursiva correspondiente.”

FCT PRESENTA ANTEJUICIO CONTRA JUEZA YES POR CUMPLIR RESOLUCIÓN

Este pronunciamiento se dio luego de que la Fundación contra el Terrorismo (FCT) presentara una solicitud de antejuicio en contra de la jueza del Juzgado Sexto de Primera Instancia Penal Reyna Yes Marcos, por haber otorgado un amparo provisional que suspendió el proceso de elección de magistrado titular para la CC en el CANG.

En el documento de solicitud de antejuicio presentado por FCT se señala que la jueza Yes Marcos podría haber incurrido en los delitos de abuso de autoridad, denegación de justicia, prevaricato, violación a la Constitución y resoluciones violatorias a la Constitución, ya que según esta organización la elección de candidatos para ocupar el puesto vacante de magistrado titular del CANG ante la CC, cumplió con todos los requisitos de ley.

AMPARO QUE SUSPENDIÓ EL PROCESO DE ELECCIÓN

La semana pasada, un grupo de abogados presentó un amparo provisional contra el proceso de votación que tenía como objetivo ocupar la vacante del magistrado titular de la CC, Bonerge Amílcar Mejía Orellana al haber fallecido en septiembre de 2020.

Dicho amparo fue otorgado por el Juzgado, quedando suspendida la segunda vuelta que se realizaría este lunes, entre los candidatos Mynor Moto, juez Tercero Penal, y Carlos Estuardo Gálvez, exrector de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Los abogados indicaron en ese momento que ante la clara inobservancia por parte de la Junta Directiva del CANG y el Tribunal Electoral, respecto a lo estipulado en el artículo 113 Constitucional, sobre los requisitos para postularse y ejercer cualquier cargo público, representa una amenaza, por lo que solicitaron la suspensión de la inscripción de ambos candidatos y de la segunda vuelta electoral.

Mynor Moto y Carlos Estuardo Gálvez, han sido señalados en investigaciones distintas de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI) y han sido vinculados directa o indirectamente de mantener comunicación con Gustavo Alejos, quien enfrenta varios procesos penales en su contra, uno de ellos, Comisiones Paralelas 2020, en el cual habría intentado influir en la elección de Cortes.