Como parte de un proyecto de colaboración entre la Asociación Guatemalteca de Jueces por la Integridad (AGJI) y el Cyrus R. Vance Center for International Justice del Colegio de Abogados de la Ciudad de Nueva York para fortalecer la capacidad institucional de la asociación judicial y apoyar sus esfuerzos en pro de la independencia e integridad judicial en Guatemala, se publica este informe “Alcance y Límites de la inmunidad o fuero de quienes imparten justicia: una revisión comparativa de Argentina, Chile, Colombia, España, Guatemala, México, Panamá y Perú”. La investigación legal para el presente reporte fue coordinada por Paul Hastings LLP
Manfredo Marroquín.
La alianza en el poder y sus aliados tienen una agenda muy clara y decidida que incluye dos prioridades: restaurar la impunidad total que garantice el saqueo de las arcas y los recursos nacionales y perseguir y expulsar de sus puestos a todos los funcionarios de justicia que acompañaron la cruzada anticorrupción de los últimos 7 años.
Es un proyecto de país por medio del cual las élites políticas y económicas buscar borrar del mapa cualquier vestigio del legado que dejó la experiencia anticorrupción de CICIG que expuso ante toda la población, el esquema de poder basado en negociados corruptos y extorsiones que facilitan un sistema de acumulación de capital fácil y renovable cada cuatro años.
El acaso contra el fiscal jefe de la FECI Juan Francisco Sandoval y jueces independientes como Erika Aifan, Miguel Ángel Gálvez, Pablo Xitumul y Yassmín Barrios, Gloria Porras y otros, comienza en las mismas instituciones a las que sirven. Se completa con ataques e intimidación en redes sociales pagadas por los aliados de gobierno afectados por las investigaciones y casos de corrupción y corona en el MP, donde acumulan una serie de denuncias espurias que no son desestimadas como corresponde, con el fin de mantenerlos en zozobra.
Dejar que esta política de Estado de acoso continúe hasta lograr su objetivo, es abandonar cualquier expectativa de cambio para el país. Daría lugar a que adquiera realidad el famoso dicho “el último que salga, que apague la luz” comúnmente usado para aquellos países donde la crisis parece no tocar fondo.
Guatemala es un país de gran potencial limitado desde hace muchas décadas por la captura que desarrollan grupos de poder de las instituciones que ponen a su servicio asegurando negocios y mercados altamente concentradores de la riqueza nacional.
Cualquier plan de desarrollo y crecimiento a futuro pasa inevitablemente por desmantelar el fenómeno de captura del Estado a fin que este pueda desempeñar sus funciones constitucionales sin ataduras y liberar todo el potencial que está adormecido por no tener las condiciones para su desarrollo.
La inversión extranjera es quizá uno de los indicadores más elocuentes para conocer la percepción qué hay sobre un país y en el caso de Guatemala está sigue estancada pese a un contexto Internacional favorable dado el interés de empresas norteamericanas por mover sus inversiones de China a lugares más cercanos a su territorio y así asegurar la cadena de suministros.
Pero minando y socavando el Estado de Derecho porque el sistema elitista no tolera a jueces independientes es un mensaje matador que ahuyenta no solo la inversión potencial por venir, sino la que ya tiene presencia en el país y observa como la justicia es una moneda de cambio entre políticos y élites.
Los jueces, juezas y fiscales bajo acoso merecen el apoyo y acompañamiento de la sociedad y la población pues representan la reserva moral y ética para acabar con el sistema depredador y corrupto que nos gobierna. Dejar que los linchen y expulsen de las posiciones que dignamente han desempeñado es entregar nuestro propio futuro a los designios de mafias que pretender legitimar su poder por medio de la cooptación de las instituciones del Estado.
Álvaro Castellanos Howell.
Al parecer, los guatemaltecos entendemos que la independencia, tanto la del Organismo Judicial como un todo, así como la de cada uno de los jueces de la República, es algo muy importante.
Se ha profundizado en la comprensión que este es un requisito infaltable del Estado de Derecho.
Pero, ¿qué tanto existe una verdadera determinación por parte de la ciudadanía de exigir y defender a toda costa dicha independencia?
Debo confesar, con pena, que me parece que a los guatemaltecos aún nos falta alcanzar ese grado de determinación. Quizás se deba a que nunca antes se había puesto en evidencia, como hasta ahora, el rol fundamental que tienen los jueces en nuestra sociedad para alcanzar aspiraciones comunes, como la de combatir la impunidad y otros flagelos sociales y a su vez, vivir en una sociedad más justa y equitativa.
Estamos ante un proceso de concienciación donde a un juez o a una jueza ya no los veamos como las “simples bocas inanimadas de la ley” (una noción decimonónica) sino como funcionarios de la más alta relevancia dentro de la institucionalidad del país.
Lo que deseo plantear brevemente, como punto de partida, es que la independencia judicial debe custodiarse tanto alrededor del poder judicial, como desde dentro del poder judicial (tutela exógena y tutela endógena). Y aunque ambas son igualmente importantes, si tuviera que escoger la que considero prioritaria, sería la de la tutela endógena.
Ciertamente, en la exógena, los primeros llamados en no afrontar este elemento esencial de la administración de justicia, son los otros poderes del Estado.
Por algo existen delitos como el de Violación a la Constitución (numeral 2º para ser más específico). No se puede olvidar que la propia Constitución establece en su artículo 203, segundo párrafo que “a quienes atentaren contra la independencia del Organismo Judicial, además de imponérseles las penas fijadas por el Código Penal, se les inhabilitará para ejercer cualquier cargo público”.
Pero volviendo a la que denomino “tutela endógena”, a mi parecer, no hay forma de lograr verdadera independencia judicial, si la misma no se exige desde dentro. De poco sirve que los ciudadanos velen por ella, si los propios jueces no la reclaman vigorosamente.
Si dentro del propio Organismo Judicial se claudica en la tarea de vigilar celosamente por la independencia como garantía de funcionamiento constitucional a favor de los ciudadanos del país, estamos en presencia de una falla estructural de perniciosas consecuencias.
En ese sentido, es interesante tener presentes dos documentos que están llenos de contenidos deontológicos y principios fundamentales de derecho.
Me refiero al Código Modelo de Conducta Judicial de la American Bar Association (ABA) de los Estados Unidos de América y al Estatuto del Juez Iberoamericano.
El primero lo cito como una especie de referencia comparativa de cómo se estima la conducta judicial en uno de los países que, en mi opinión, ha alcanzado una observancia real de la independencia judicial.
En el mencionado Código, cuya lectura recomiendo ampliamente, se establecen 4 cánones de conducta que deben cuidarse celosamente por los propios jueces.
Los dejo enunciados acá, pues son bastante elocuentes, aunque el texto en referencia los desarrolla ampliamente:
1.- Un Juez deberá mantener y promover la independencia, la integridad y la imparcialidad del Poder Judicial, y deberá evitar irregularidades y la apariencia de irregularidades.
2.- Un Juez deberá llevar a cabo las tareas de la función judicial de forma imparcial, competente y diligente.
3.- Un Juez deberá llevar a cabo las actividades personales y extrajudiciales de manera que minimice el riesgo de conflicto con las obligaciones de la función judicial.
4.- Un Juez o un candidato a ocupar una función judicial no deberá involucrarse en actividades políticas o de campaña que no concuerden con la independencia, la integridad o la imparcialidad del Poder Judicial.
Estas pautas de conducta judicial me parecen realmente de alcance universal, y la ciudadanía lo que debe hacer es apoyar y respaldar todo aquello que hagan los jueces para observar tales pautas. No hacerlo, sería una grave omisión.
Pero indudablemente, los jueces también tienen que contar con apoyo interno del poder al que pertenecen, y unirse lo más graníticamente posible para poder hacer realidad cánones de conducta como los antes mencionados.
Y eso me lleva al otro documento, el Estatuto del Juez Iberoamericano (suscrito oportunamente por el Organismo Judicial de Guatemala).
En este Estatuto, hay aspectos que coinciden mucho con los cánones antes referidos. Pero la razón principal por la que me parece relevante mencionarlo, es porque precisamente, para poder materializar la obligación interna o endógena de independencia, los jueces tienen reconocido el derecho de asociación profesional (art. 36). Más allá de velar por intereses comunes legítimos, el derecho de asociación tiene como pináculo de sus objetivos, el unir esfuerzos para defender su independencia, pues como lo dice con meridiana claridad el primer Considerando del Estatuto, “el Poder Judicial debe evolucionar hacia la consecuencia o consolidación de su independencia, no como privilegio de los jueces, sino como derecho de los ciudadanos y garantía del correcto funcionamiento del Estado constitucional y democrático de Derecho que asegure una justicia accesible, eficiente y previsible”. Esto es algo que ha comprendido a cabalidad la Asociación Guatemalteca de Jueces por la Integridad, y por ello, debe recibir todo el apoyo tanto endógeno como exógeno. El acompañamiento ciudadano a la misma es una obligación inclusive de dimensión constitucional.
No desaprovechemos esta luz que alumbra desde adentro.
Nuestra integrante Jueza @AifanErika participó en el diálogo interactivo con la Relatoría Especial sobre la independencia de magistrados y abogados @UNIndepJudges en el 147 periodo de sesiones del Consejo de DDHH de las Naciones Unidas @UN_HRC https://t.co/FT47ILIvj6
— Asociación Guatemalteca Jueces por la Integridad (@asoc_juecesAGJI) June 28, 2021
Dr. Rolando Escobar Menaldo
La administración de justicia en un Estado libre y democrático, reviste notable importancia, tomando en cuenta que la justicia ha permanecido siempre estrechamente unida a la libertad humana, hasta el punto de afirmar que ningún pueblo en la tierra ha gozado de verdadera libertad, mientras no ha tenido asegurada la justicia. Bien lo decía Harold Laski, cuando sostenía que si conocemos la forma en que actúa la administración de justicia de un Estado, conoceremos también su nivel moral.
La función jurisdiccional en el Estado debe desarrollarse con una emancipación directa, distinta e independiente de las funciones de los otros órganos del mismo, los que solamente deberán prestar el auxilio que se requiera para el cumplimiento de sus resoluciones, así lo establecen tanto los tratados internacionales como nuestra propia Carta Magna, cuando hace referencia a la independencia del Organismo Judicial y la potestad de juzgar.
No obstante, la destacada relevancia que todos los Estados civilizados y libres del mundo han asignado a la función jurisdiccional, es en épocas relativamente recientes cuando surge la concepción de una verdadera administración de justicia independiente, basada en el principio de la división de poderes y de la especialidad técnica que dicha función reclama.
Esta función del Estado, debe tener la concepción de una absoluta independencia respecto a las otras funciones y de los mismos sectores del entorno social, que en muchos casos presionan, menoscabando esa independencia, razón por la cual, como indicamos, el propio texto constitucional garantiza esa exclusividad.
La independencia judicial es una condición indispensable para la existencia de un Estado democrático de Derecho, como reiteradamente se ha expresado, así también lo han determinado varios instrumentos internacionales, como la jurisprudencia interamericana, que establecen la importancia de la misma para garantizar el respeto de los derechos humanos en nuestras sociedades.
De acuerdo a lo expresado, ¿Qué entendemos por Independencia Judicial? Hay varias definiciones sobre ello, pero resumiendo éstas, concebimos la independencia judicial, como la garantía instituida para que, quienes tienen a su cargo la tarea de impartir justicia de los hechos sometidos a su examen, lo hagan razonablemente, racionalmente y, sobre todo, libres de influencias externas; significa, asimismo, un límite concreto a los demás poderes del Estado, frenando toda intromisión indebida por cualquier medio, en las decisiones judiciales. La podemos entender, por lo tanto, en tres sentidos: el primero en relación a la independencia del Poder Judicial frente a los otros poderes; el segundo en relación a la independencia judicial como valor; y el tercero la independencia judicial como atributo de la propia jurisdicción.
Respecto a la importancia de esta garantía constitucional, cabe destacar que no solamente está dirigida a los jueces y magistrados, sino que se encuentra establecida en resguardo de todo el Poder judicial, y de la propia sociedad que se beneficia de esa garantía, pues contribuye a dar seguridad jurídica y preservar el estado de derecho y el sistema republicano de gobierno. Adicionalmente, estando bien definida y aplicada esa independencia, se minimiza el riesgo de cualquier intromisión, sea de algún otro poder o de particulares, que pretenda presionar para que las decisiones judiciales se tomen atendiendo a otro tipo de interés y no a los que le corresponde, y, por tanto, se garantiza la aplicación de la justicia de acuerdo a la ley.
El Poder Judicial tiene una función tan importante, como encargado de juzgar los casos concretos sometidos a su examen y ser un contrapeso para los demás poderes del Estado, jamás puede recibir directivas de los demás acerca de cómo deberán ser sus decisiones, ni hallarse indirectamente compelido o determinado a dilucidar una cuestión en sentido direccionado, por amenazas latentes o cualquier interés de otra naturaleza. Otro elemento importante en la independencia judicial, es que tiene una función de control respecto a los casos sometidos a la jurisdicción, relacionada con las acciones de los otros organismos del Estado para que éstas se realicen de conformidad a la Constitución y la ley.
El valor de esta garantía de independencia judicial constituye también una custodia a la ciudadanía, asegurándole una recta administración de justicia, imparcial, ecuánime, equitativa, apolítica; si no fuere así, sería imposible realizar el valor justicia con esas características. Por ello, reiteramos, que la independencia judicial, constituye un baluarte que goza un ciudadano común frente a los abusos del poder o de sus semejantes, que hacen posible el derecho a la tutela judicial efectiva.
La independencia judicial en nuestro país, presenta los siguientes desafíos:
Mecanismo de nombramiento de los juzgadores: es una realidad que el actual procedimiento de selección de quienes imparten justicia ha dejado de tener imparcialidad y se ha convertido en la oportunidad para que algunos sectores influyan en las Comisiones de Postulación y en el propio Congreso de la República, a efecto de que ciertos integrantes de estas instancias, atiendan requerimientos que no son acordes a los principios que la propia Ley de Comisiones de Postulación establece como: transparencia, excelencia profesional, objetividad, publicidad. Si estos entes no actúan de acuerdo a la ley y están proclives a las presiones de los lobbies políticos, sociales y económicos, incidirá directamente en la independencia judicial, pues al ocupar los cargos las personas elegidas, estarán condicionadas, no atenderán su función constitucional como debe ser, sino a otros intereses. Por tales razones, en nuestra opinión, se hace necesaria una reforma constitucional respecto a esa forma de selección.
La falta de carrera judicial: otro elemento que incide en la independencia judicial, es que no existe una verdadera carrera judicial en Guatemala, pues la normativa al respecto, solamente aplica para los jueces de paz y de instancia, no a los otros que tienen jerarquía distinta y que son electos de otra forma. Cabe indicar que la propia Ley de la Carrera Judicial cuando hace referencia a los principios que rigen la misma, señala como el primero, la independencia, que constituye un elemento básico e importante, a efecto que no haya una manipulación de la justicia.
La falta de estabilidad: La existencia de una carrera judicial, facilitaría, además, la estabilidad de los administradores de justicia, donde la evaluación de su desempeño resultaría fundamental. La movilidad constante y la inexistencia de una evaluación periódica del desempeño, las capacidades, experiencia, estudios, etc., inciden de manera negativa en que se dé una verdadera independencia judicial.
La limitada independencia económica: El organismo judicial tiene un porcentaje del presupuesto de la Nación constitucionalmente asignado que no le permite cubrir todas sus necesidades, por lo que, en la independencia judicial en nuestro país, también incide la parte económica, la cual no puede seguir condicionada a la voluntad del ejecutivo y legislativo que puede derivar como dijimos, en una sutil forma de condicionamiento de esa independencia. Fondos que también deben ser bien utilizados, para que los administradores de justicia cumplan eficientemente sus obligaciones, por la modernización de la justicia, para procurar que ésta sea pronta y eficaz.
La independencia judicial no solo debe quedar plasmada en los textos legales, debe también la sociedad misma procurar porque ésta se cumpla, ya que al final, somos sus integrantes los beneficiados de que la justicia sea independiente. Esa labor nos corresponde a todos los guatemaltecos a través de diferentes instancias, ejemplo que encuentro de ello, es la labor que realiza la Asociación Guatemalteca de Jueces por la Integridad, que tienen como misión y visión, promover la democratización e independencia de la función judicial y el fortalecimiento de la dignidad e imparcialidad. Es una asociación reconocida a nivel nacional e internacional que procura generar confianza en la población guatemalteca de que sus agremiadas y agremiados, que son juezas y jueces, que están administrando correctamente la justicia en búsqueda de la paz social. Sus distintas acciones permiten no solamente fortalecer las capacidades de sus integrantes, sino también concientizar a la población en la importancia que tiene esta garantía constitucional en la vida misma del Estado.
Por consiguiente, es nuestro deber consumar una profunda transformación en la manera en que concebimos la independencia judicial, la enseñamos, interpretamos, y aplicamos, es un desafío ambicioso, pero urgente, teniendo en cuenta el requerimiento de justicia imparcial, expedita, sin influencias, que clama la colectividad. Una democracia sobrevive si una nación logra identificar un fin colectivo, y, en los tiempos actuales, la independencia de la justicia, figura entre los de especial relevancia, para lograr la paz y un verdadero Estado de Derecho, debiendo ser un instrumento del progreso, que responda a las necesidades y expectativas comunes.
La Asociación de Jueces por la Integridad detalló que el togado Miguel Ángel Gálvez denunció seguimiento en vehículos “sin placas de circulación”.
La Asociación Guatemalteca de Jueces por la Integridad pidió a las autoridades investigar la posible persecución contra el juez de Mayor Riesgo B, Miguel Ángel Gálvez.
Por medio de un comunicado, la entidad indicó que el togado hizo una grave denuncia con relación a que habría sufrido seguimientos en vehículos “sin placasde circulación”, ante lo cual manifestó su preocupación.
Este tipo de hechos “afectan su integridad y socavan la independencia judicial depositada en la función que ejerce”, destacó la asociación.
Asimismo, exigió de manera pública al Ministerio Público y al Ministerio de Gobernación que de forma inmediata inicien con las pesquisas para establecer lo ocurrido.
Solicitó que se identifique a los autores materiales e intelectuales de los actos contra Gálvez
“Para evitar que dichas prácticas se constituyan en un mecanismo de intimidación o venganza en contra de jueces independientes”, destacó.
Asimismo, la asociación expresó su solidaridad con el juez Gálvez y le ofreció su apoyo y acompañamiento, pues en su opinión, toda persecución ilegítima contra un juez independiente “es una afrenta contra el Organismo Judicial”.
Juez Miguel Ángel Gálvez teme por su seguridad tras cambios en el Organismo Judicial
— Emisoras Unidas (@EmisorasUnidas) February 14, 2019
Más detalles ► https://t.co/msnkg3UpE9 pic.twitter.com/CAIHlngFZd
Rechazan postura del OJ sobre situación de Gálvez
Las denuncias de la posible persecución contra Gálvez surgieron mientras se llevaba a cabo la audiencia de primera declaración en el caso “Diario Militar”.
El pasado lunes, el OJ emitió un comunicado en el que hizo referencia a la situación que estaría enfrentando el juez.
Aseguró que el profesional no ha reportado ante la Dirección de Seguridad Institucional o la Corte Suprema de Justicia alguna persecución.
“Este hecho tampoco ha sido reportado por el equipo asignado a su seguridad personal”, refería el documento.
También daba a conocer que el juez se encuentra actualmente dentro de su período de vacaciones.
Y se recordaba que cuenta con medidas precautorias decretadas por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos a su favor, por lo que “en todo momento se encuentra debidamente resguardado”.
Ante ello, la Asociación de Jueces por la Integridad expresó preocupación, pues consideró desafortunadas las declaraciones que, en a su criterio, pretenden restarle importancia a la gravedad de los hechos denunciados.
“Si bien el juez cuenta con medidas cautelares, el cumplimiento de las mismas implica que el Estado de Guatemala actúe con la debida diligencia para garantizar su seguridad personal y la de su familia”, puntualizó.
#OJInforma pic.twitter.com/o7ppOdJxlf
— Organismo Judicial (@OJGuatemala) June 15, 2021
A través de un pronunciamiento, la Asociación Guatemalteca de Jueces por la Integridad (AGJI), manifestó su preocupación por los hechos denunciados por el Juez de Mayor Riesgo B, Miguel Ángel Gálvez, quien denunció haber sido seguido en vehículos sin placas.
Según la AGJI, los actos señalados afectan la integridad de Gálvez y socavan la independencia judicial depositada en la función que ejerce. A la vez, se solidarizan con el juzgador y ofrecen apoyo y acompañamiento ante lo expuesto. “Estamos conscientes que todo ataque y persecución ilegítima contra un juez independiente, es una afrenta contra todo el Organismo Judicial”, puntualiza el comunicado.
En esa línea, piden actuar al Ministerio Público y Ministerio de Gobernación, “exigimos públicamente al Ministerio Público y al Ministerio de Gobernación la inmediata investigación de tales hechos e identifiquen a los actores materiales e intelectuales para evitar que dichas prácticas se constituyan en un mecanismo de intimidación o venganza en contra de jueces independientes”, se lee en el documento.
La Asociación Guatemalteca de Jueces por la Integridad, mostró su preocupación ante la denuncia del Juez Miguel Ángel Gálvez de ser perseguido por vehículos sin placas y exigió al MP una inmediata investigación. pic.twitter.com/ummN7meGrP
— Diario La Hora (@lahoragt) June 16, 2021
Además, el juzgador indica que espera que este seguimiento no tenga que ver con el proceso en el cual los detenidos por el caso Diario Militar fueron ligados a proceso penal la semana pasada.
ESTO ARGUMENTA EL OJ En respuesta, el OJ aseguró que Gálvez no ha reportado ni a la Dirección Institucional, ni a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), sobre alguna persecución o seguimiento de vehículos sin placas. Agregan que el hecho tampoco fue reportado por el personal asignado a la seguridad del juzgador, sumado a que él se encuentra de vacaciones. Además, refieren las medidas cautelares y aseguran que “en todo momento” se encuentra resguardado y con un “alto esquema de seguridad correspondiente al cargo que ostenta”. En el pronunciamiento el OJ y la CSJ destacan que “lamentan y repudian cualquier hecho que atente contra la seguridad de jueces y magistrados, en su función de administrar justicia”. Sobre lo expuesto por el OJ, la AGJI señala que, “esas declaraciones que pretenden restarle importancia a la gravedad de los hechos denunciados”, aseveran. Asimismo, recuerdan que, si bien es cierto, el Juez Gálvez cuenta con medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el cumplimiento de las mismas, implica que el Estado actúe con debida diligencia para garantizar la seguridad del juzgador y de su familia.Finalmente citan al abogado Eduardo J. Couture con la frase “el día que los jueces tengan miedo, ningún ciudadano podrá dormir tranquilo”.
FuenteSegunda jornada de la Conferencia: “La Justicia en Guatemala. Desafíos y oportunidades” dirigida a estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas de distintas universidades del país.
Las palabras de apertura del evento estuvieron a cargo del juez Carlos Ruano, Presidente de la Asociación Guatemalteca de Jueces por la Integridad –AGJI-, quien agradeció la participación de las y los estudiantes, incentivándolos a participar e informarse del sistema de justicia, para exigir sus derechos. Que este tipo de actividades tienen como fin que la AGJI se acerque a la ciudadanía y que los jueces y juezas interactúen con estudiantes de Derechos y Ciencias Políticas, para compartir experiencias y desafíos del quehacer jurisdiccional, toda vez que serán ellos quienes en el futuro formarán parte del Organismo Judicial
Asimismo, en su intervención la licenciada Patricia García de Eskenazy, Directora del Fondo de Reformas Estructurales de la Cooperación Técnica GIZ alemana, resaltó la importancia de este tipo de eventos para discutir y aprender del sistema judicial guatemalteco. Y que la actividad se desarrolló dentro del proyecto: “Reforma del Sector Justicia en Materia de Independencia Judicial” para promover y fortalecer la independencia judicial, a través de este tipo de actividades académicas y de grupos de debate.
El evento se desarrolló con la moderación de la jueza Dinora Martínez Rodas, quien expuso como objetivos de la actividad, la discusión y análisis de temas muy importantes para la integración del Organismo Judicial y en garantía de la independencia judicial. Asimismo, resaltó la importancia de la integración de altas cortes con base en procedimientos alejados de grupos de poder, políticos o económicos; sino que, deben basarse en méritos de capacidad, idoneidad y honorabilidad, para que sean los mejores profesionales quienes desempeñen esta función tan importante y fortalezcan el estado de Derecho.
Las exposiciones estuvieron a cargo del abogado constitucionalista Alejandro Balsells conde, egresado de la Universidad Rafael Landívar, con amplia experiencia en temas de derechos humanos, Derecho Constitucional y Electoral, columnista en un medio de comunicación y catedrático universitario. El licenciado en Historia José Alfredo Calderón, egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, analista y consultor, columnista de un medio de comunicación, quien expuso sobre el contexto político de base para la elección de cortes, la cooptación del Estado y el sistema de justicia, los desafíos y oportunidades para la integración de las cortes de justicia.
Finalizó la actividad con la participación activa de las y los estudiantes, quienes demostraron mucho interés en el tema.
La próxima semana, finalizará la serie de conferencias, donde representantes de organizaciones de sociedad civil, tendrán la oportunidad de discutir y analizar el contexto actual e histórico, que generan desafíos y oportunidades para la administración de justicia en Guatemala.













































